Crónica Semanal 17 (17/05/21 a 23/05/21)

Crónicas

Nueva semanita y nueva crónica, con el resumen de las partidas jugadas. Sección donde intento destacar algún aspecto en concreto de cada juego que pasa por aquí. Esta semana va a ser bastante pobre, para mi desgracia, ya que he estado bastante liado. Entre semana no tuve respiro y el finde estuve ocupado montando un set de iluminación para los directos de Twitch, así que solo pude jugar el sábado en una reunión con unos colegas. Para colmo, me olvidé de hacer fotos. Lo bueno es que volvimos a jugar en grupo al Risk, que llevaba olvidado años, y pude probar Everdell a cuatro jugadores. Veamos que dio de si ese encuentro.

Empezamos con el Risk. Poco puedo decir de este juego mega conocido que no se sepa. Lanzado por primera vez en 1959, permite partida de 2 a 6 jugadores. Estamos ante un wargame en el que se lucha por el control de territorios de todo el planeta. Cada participante tomará el control de un ejercito y deberá de conseguir un objetivo de entre varios repartidos al azar al inicio del juego. Objetivos que van desde el control de continentes específicos, control de un número mínimo de territorios o la aniquilación de algún oponente. Cada turno consta de tres fases, en las que repondremos tropas, intentaremos conquistar territorios mediante el lanzamiento de dados y redistribuiremos a nuestros ejércitos.

En la presentación de la web comenté que Risk fue de los primeros juegos de mesa que enganchó a nuestro grupo de amigos. Con los años, se nos quedó algo desfasado por mecánicas, como el lanzamiento de dados, que escapan a tu control. Que un pobre soldado aguante un territorio contra el ataque de un batallón con un cañón es algo increíble pero ocurre. Y no es divertido cuando tu eres el dueño de ese cañón. Es tanto el azar del juego, no solo por las tiradas de dados sino por los objetivos que te pueden tocar y por la distribución al azar al inicio, que para mi es un juego bastante anticuado. Al menos el original. Se que se han hecho un montonazo de versiones, por lo que supongo que alguna valdrá la pena.

La diversión del juego creo que viene por los participantes. El sábado empezamos a jugar y yo tenia un objetivo complicado (eliminar al jugador verde, que era Óscar) y mi posición de salida no me favorecía. Así que me limite a pasar turnos, aguantar en Oceanía e ir consiguiendo refuerzos. No tenia ninguna esperanza de ganar ni tampoco es que en esos momentos pensara que estaba ante un juegazo. Simplemente cumplía mi papel. Pero como son las cosas… Es cuestión de que un contrincante ataque a otro por conseguir un territorio y que aquello se considere una afrenta para que las risas empiecen.

A partir de ahí, una partida que estaba resultando aburrida se convirtió en una guerra sin cuartel entre David y Toni, luchando ya no por ganar cumpliendo sus objetivos, sino por defender el honor de haber perdido tropas. Una lucha con decenas de tiradas de dados, algunas figuras de plástico volando y carcajadas a tutiplén. Y de repente, el mapa vacío de tropas, yo con refuerzos disponibles y la oportunidad de victoria en bandeja. En ese punto, lo único que tuve que hacer fue pasar el rodillo, conquistando América del Norte y del Sur y acabando con las últimas tropas que le quedaban al ejercito verde.

Como dije, ahora mismo no jugaría al Risk salvo en ocasiones contadas y con amigos que se que van a hacer que el juego sea divertido por los piques. Aunque si tienes la suerte de tener un buen grupo de colegas que caen en el pique con facilidad, es raro que un wargame no funcione o que no te garantice esas buenas risas.

Luego jugamos a Everdell. Juego de gestión de mano con desarrollo de cartas y colocación de trabajadores. Los jugadores deberán de conseguir recursos para fundar una nueva ciudad. En cada turno, los jugadores podrán colocar un trabajador en una acción, jugar una carta o prepararse para la siguiente estación y recuperar a sus trabajadores (pasar turno a efectos prácticos). Las cartas se dividen en personajes y estructuras y se utilizan para construir nuestra nueva ciudad. Destaca que cada edificio tiene un personaje asociado, por lo que se puede construir un personaje sin pagar sus costes si se dispone del edificio correspondiente. Además de los puntos de victoria que conseguiremos por el valor de las cartas, tendremos distintos eventos que nos premiarán si cumplimos los requisitos que nos pidan y que serán la clave a la hora de planificar nuestra estrategia.

Solo os diré una cosa de jugar a Everdell a cuatro. No lo hagáis si hay jugadores amantes del análisis-parálisis. Porque lo que debería de convertirse en un juego de hora y media o dos, como mucho, se alarga demasiado. No es que sea malo que un juego dure más de dos horas. Pero esas dos horas tienen que ser disfrutables. Y en este caso, jugando a cuatro, si cada vez que a un jugador le toca tiene que volver a leer sus cartas, las de la mesa, las de su ciudad, mirar los eventos de nuevo,… Se convierte en un juego muy cansino. Y no voy a señalar a nadie de la partida que echamos el sábado, jajaja. Los juegos de combos tienen este problema. Hasta que no dominas todas las cartas, tienes que estar repasando constantemente todas las opciones.

Probablemente con varias partidas más, una vez que conoces la mayoría de sinergias, el ritmo sea mucho más fluido. Aparte de este pequeño contratiempo, también pude comprobar que con cuatro y con cada uno jugando estrategias distintas, se consiguen resultados parecidos. Aunque cualquiera se pudo llevar la victoria final si hubiéramos pulido algún detalle, el ganador fue Óscar por 63 puntos, quedando David, Toni y yo a menos de 9 puntos de él.

Con esto terminamos la edición 17 de las Crónicas Semanales. Espero que las hayáis disfrutado. Un abrazo y cuidaros mucho.

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