Crónica Semanal 3 (08/02/21 – 14/02/21

Crónicas

Con un poco de atraso pero aquí está la segunda publicación de las crónicas de este mes, narrando las partidas que hemos hecha La Jefa y yo. Vamos al meollo sin más dilación.

STAR WARS: IMPERIO VS REBELIÓN

Comenzamos el finde siguiendo la nueva tradición de recuperar algún juego de mesa que lleve meses en el ostracismo absoluto. El sábado por la mañana le tocó el turno a Star Wars: Imperio vs Rebelión, juego para dos y del cual habrá reseña pronto. Un juego de bazas en el cual cada jugador escoge una de las dos facciones que dan nombre al titulo. El objetivo de este título de cartas es alcanzar una puntuación objetivo que nos pide una de las cartas de escenario que se sacan en cada ronda. Cada facción cuenta con un mazo propio (aunque son prácticamente iguales salvo por las ilustraciones) donde las cartas tienen un valor para alcanzar la puntuación que nos pide el escenario. Tenemos limitaciones de cartas a robar, determinada por el escenario y las propias cartas tienen habilidades que nos permiten modificar nuestra zona de puntuación o la del rival. Imaginaros que vais a jugar al Blackjack pero que tenéis habilidades para modificar las cartas que os han tocado o las del rival. Este sería un resumen del juego.

¿Y que pinta Star Wars en todo esto? Nada, la verdad. Podrían haberlo llamado Dora la exploradora: el juego de bazas y con cambiar las imágenes todo seguiría igual. Echamos una partida, que, para variar, La Jefa se apuntó a su marcador global y no me apeteció ni repetir por la revancha. Hablaré más en profundidad en su análisis pero es un juego que a bote pronto no recomendaría a nadie para su compra. Tengo que decir que yo piqué por leer la descripción de la caja, donde parece que compras un juego que representa el conflicto de la Rebelión enfrentándose al Imperio. Mea culpa.

AQUASPHERE

Por la tarde fue el turno de un clásico de nuestra ludoteca, Aquasphere, de Stefan Feld, uno de los grandes diseñadores de juegos de mesa. Juego de programación de acciones que nos encanta. Nuestro objetivo es ser los científicos más molones de una estación submarina. Para ello, deberemos de jugar en dos zonas del tablero con nuestros dos peones. Con uno podremos «programar» a los robots. Moveremos a este peón en la zona correspondiente y dependiendo de donde nos coloquemos, activaremos una acción diferente en nuestro tablero personal. Luego, deberemos de mover al otro peón que tenemos en la zona que representa la estación submarina para que ese robot programado active su efecto. Se que al principio suena todo muy complicado pero en cuanto empiezas a jugar se comprende enseguida.

Aunque hay que decir que comprender como se juega es un paso, luego viene la emoción y tensión de no tener claro que hacer para maximizar tu puntuación. Porqué si algo destaca en el juego es esa cantidad de opciones para avanzar en el marcador (y retroceder si no vigilas a los pulpos). Juegazo donde los haya. Por desgracia, la partida que echamos la zanjamos con un combate nulo. En la primera ronda escogí una carta que me permitía programar un robot entre ronda y ronda. La Jefa, con toda su buena fe, se columpió un poco al hacer lo mismo que yo por la cara, sin poseer la carta, en la tercera ronda.

No noté este pequeño desliz hasta la última ronda, por lo que ya todo lo que había ocurrido en la ronda anterior había sido manipulado. Continuamos la partida pero decidiendo que el marcador no contaría para nuestro ranking. Aún así, disfrutamos mucho, especialmente ella. Probablemente porqué después de varias partidas por fin pudo hacer todos los combos que quiso y eso siempre deja buen sabor de boca.

PATCHWORK

Ya el domingo empezamos una partidita matutina de calentamiento a Patchwork, de Uwe Rosenberg. Juego abstracto para dos jugadores en el que tendremos que gestionar dos recursos, el tiempo y los botones. El objetivo es ir cogiendo piezas con diferentes formas que representan remiendos. Estas piezas las deberemos de colocar en nuestro tablero al más puro estilo puzzle, haciendo que encajen e intentado tapar la mayor cantidad de hueco posible, ya que las partes vacías de nuestro tablero nos restan puntos.

Fantástico filler, sencillo de explicar y muy divertido. Siempre nos deja con ganas de echar una más por la revancha. La Jefa comenzó fuerte, tapando mucha zona en su tablero. Yo, en cambio, preferí ir tapando menos pero asegurando conseguir piezas que tuvieran botones para ir ganando cada vez más bonificaciones en los cruces del tablero central. Esto me permitió llegar al final con muchos botones acumulados de ventaja. La puntilla final fue mi ultimo turno, que me permitió coger 3 piezas seguidas, dejándola sin posibilidad de coger ninguno de los remiendos restantes porque no le cabían en su tablero. Victoria para un servidor por 21 a 10.

COLONOS DEL IMPERIO

Cerramos la jornada lúdica con Colonos del imperio, de Ignacy Trzewiczek. Juego de cartas con mecánica de gestión de mano, de 2 a 4 jugadores. Durante cinco rondas, deberemos de ir haciendo crecer nuestro imperio, construyendo las cartas de nuestra mano. Estas cartas representan edificios que nos dan recursos, ventajas o acciones extras. Destaca que para construir algunas cartas deberemos de destruir uno de nuestros edificios como pago. Otra de las opciones posibles será la de saquear la carta, otorgándonos algún recurso al instante pero obligándonos a descartar la carta. Por último, tenemos la opción de firmar un acuerdo, haciendo que la carta nos de un recurso fijo en el inicio de cada ronda.

Estas son las mecánicas principales y estamos ante un juego de combos de libro. Lo guay es ir hilando combinaciones de cartas y dejar al rival patidifuso. «Construyo este edificio, que me da bonificación por saquear. Luego hago este otro, que es de color negro, y me da bonificación por todos los que haya del mismo color. Saqueo esta carta y gano otra bonificación de puntos…» Esta es la principal gracia del juego. Eso si, es un multisolitario como la copa del pino. Sin ir más lejos, la partida que echamos fue con los dos mirando hacia abajo, a nuestro imperio, todo el rato y pasando del otro. Interacción nula. No es que el juego no la tenga (podemos destruir cartas construidas del rival), pero en la mayoría de ocasiones nunca saldrá rentable por los recursos utilizados.

Tengo este juego atragantado. La Jefa le ha pillado el punto a los egipcios y se marca partidazas. Después de varias derrotas seguidas usando a los japoneses, decidí volver a probar con los barbaros. Ella se despegó de manera bestial en la ronda 3 con un combo que otorga puntos de bonificación pagando monedas, que tenía a punta pala. Yo por desgracia tardé en arrancar el motor de mi facción y no fue hasta la última ronda que pegue el acelerón final. Eso me permitió construir muchas cartas, que suman para la puntuación final. Por desgracia, me quedé en la orilla, acabando con victoria para ella por 89 a 86.

Nos gusta bastante el juego aunque hay alguna cosa que no me acaba de convencer. No tengo aún claro que es. Quizá el factor azar al tener que robar cartas. O quizá siento que le falta alguna ronda más, como si justo cuando empiezas a hacer rodar tu facción se acaba. Tendremos que seguir jugando hasta averiguarlo.

Con esto acaban nuestras crónicas. Tendré que ir pensando en hacer alguna tabla con el marcador de la puntuación para que quede más chulo de ver. ¡Gracias por pasaros y hasta la próxima!

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